INDIVIDUALISMO
EN MASA
Paso del
modernismo al posmodernismo en el Arte
El
individualismo y algunas de sus consecuencias, como el narcisismo o hedonismo,
son comportamientos vistos a lo largo de toda la historia de la humanidad. Sin
embargo, a finales del siglo XX, podemos percibir cómo la sociedad y la cultura
adquieren estas características. El individualismo generalizado, el desapego
social y el culto al ego se vuelven consecuencias de una sociedad sumergida en
las apariencias y el consumismo. Giles Lipovetsky en “La era del vacío” habla
de un incremento notable de estas características al entrar al posmodernismo,
relacionándolas a una suerte de vacío, donde las convicciones y las creencias
carecen de sustento. La cultura que se ha formado no es solo patológicamente
narcisista y hedonista, sino que se hace un culto a la imagen y a la dominación
del otro. Esto último se ve en el trato que se comienza a dar al contexto
social y natural. Se antepone la necesidad de conquista y dominación por encima
de la salud del planeta, el dinero por sobre los recursos naturales.
Asimismo,
con el modernismo se da algo similar a través del control y dominación de la
población, como nos relata Adam Curtis en el documental “el siglo del
individualismo”, se busca una forma de controlar a las masas por medio del
consumo, de la creación de necesidades, Edward Bernays, por ejemplo, que
descubrió una forma de hacer dinero para las grandes empresas, vinculando los
deseos inconscientes con ciertos bienes de consumo, en su mayoría, efímeros e
innecesarios. Pero que daban en el consumidor una sensación de poder sobre sí
mismo, la libertad se relacionó con el consumo. Cuando en realidad el control
social por medio de la psicología de masas solo limita la libertad individual,
no obstante, se quería dar la impresión de que uno podía elegir quién ser, ya
que los objetos o bienes de consumo te proporcionaban cierto estatus, cierta
identidad. Se empieza a creer que uno es lo que tiene, lo que es capaz de
comprar. Esto es lo que Adam Curtis llamaría, “la ingeniería del
consentimiento”. Una era donde todos necesitan sentirse únicos, diferentes al
resto. Este extremo individualismo parece creer que no necesitamos de la
sociedad para ser, que no necesitamos integrarnos, solo nos necesitamos a
nosotros mismos.
El modernismo es la revolución individualista por la que,
por primera vez en la historia, el ser individual, igual a cualquier otro, es
percibido y se percibe como fin último, se concibe aisladamente y conquista el
derecho a la libre disposición de uno mismo, la que constituye el fermento del
modernismo (p. 93)
En
este pequeño ensayo veremos cómo estos cambios sociales y culturales afectaron
la escena artística a través de movimientos como el expresionismo abstracto y
el pop art, como menciona Lipovestky, existe una marcada diferencia entre el modernismo
y el posmodernismo que podremos constatar a continuación.
EXPRESIONISMO ABSTRACTO: MODERNISMO
Esta
obra de Jackson Pollock está inscrita en el movimiento llamado “expresionismo
abstracto”. Este artista revolucionó el arte contemporáneo a través de una
reinvención del método de creación con un proceso bastante particular. El
método de la acción total. Prescindiendo del caballete, con el lienzo en el
suelo, podemos ver una expresión del inconsciente del artista, al dejarse
llevar y pintar con una suerte de bombardeo de colores. Donde la falta de
imagen y de un foco claro, nos lleva a apreciar la obra en su totalidad.
Expresa velocidad, movimiento, caos y creación. Al rechazar el método
tradicional, está rechazando el pasado, la tradición, es parte de la
modernidad, aunque de forma tardía. Se rechazan las convenciones y la
tradición, pero aún no se vacía de significado. Su significado radica en lo
insólito, lo racional, lo subjetivo, una suerte de estado salvaje donde el
inconsciente y sus secretos se revelan. Aún representa una cierta autenticidad,
a diferencia del arte que le sigue.
“Experimentación
que se basa en el sobrepasar los límites del yo, en la exploración de lo que
excede lo intencional y deliberado, el arte moderno está obsesionado por el ojo
y el espíritu en su estado salvaje (escritura automática, dripping, cut up)”
(Lipovestky, p. 100)
Revisemos algunos conceptos de Lipovestky
sobre la modernidad. El autor la definirá como una cultura individualista, y el
arte moderno lo asocia con la experiencia subjetiva que sobrepasa los límites
del yo, que excede la propia intención, donde se rompen las convenciones
sumergiéndose en un proceso de “personalización” donde existe una tendencia a
abolir estereotipos, de lo real, lo imaginario, el sueño, la razón, la locura,
y de alguna forma así lograr emancipar el espíritu, dando rienda suelta a la
imaginación y la acción creadora libre y voluntaria.
La
relación con el inconsciente me parece importante recalcar, puesto que justo es
la intención de personas como Bernays y diversas empresas que comienzan en el
mundo de la publicidad, como hemos mencionado, relacionar el consumo con deseos
inconscientes fue el origen del consumismo y la sociedad de masas
individualista y vacía de sentido. Y en Pollock podemos aún ver sentido,
interioridad, contenido, pero al mismo tiempo vemos una exaltación del
inconsciente, como una bestia salvaje que ha surgido en la sociedad para
quedarse. Aquí vemos el ejercicio creativo por medio de asociaciones libres,
análisis del sentido y del sinsentido liberado de toda represión, real o
imaginaria.
“Piezas constitutivas de la cultura moderna, el
Inconsciente y la Represión son vectores de personalización, de erosión de las
divisiones de nuestra representación antropológica: el sueño, el lapsus, la
neurosis, el acto fallido, el fantasma ya no pertenecen a esferas separadas, se
unifican bajo la égida de las «formaciones del inconsciente» que reclaman una
interpretación en «primera persona» fundada en las asociaciones propias del
sujeto“. (p. 104)
CONSUMO Y HEDONISMO: HACIA UNA SOCIEDAD
POSMODERNA
La
modernidad se caracterizaba por una exaltación de nuevos valores, rechazo a la
tradición, oda a la innovación. Se basa en la exaltación del yo, el placer, la
autenticidad, todo aquello que negara los valores burgueses que antes tan
fervientemente se defendían. Se valora la inmediatez, lo subjetivo, lo
irracional, todo aquello que provenga del individuo. En cambio, el
posmodernismo rechazará el rechazo, hijos de la cultura de masas y la
democracia, alimentados de una libertad engañosa producto de una clara
seducción, como diría Lipovetsky, y de un control de masas a través del consumo
y sus deseos inconscientes, como diría Adam Curtis, así es como se supera al
modernismo y sus pretensiones idealistas. Se democratiza el individualismo
desmedido, ahora la cultura de la libertad carece de sentido y propósito,
sumergidos en una sociedad narcisista cuyo mayor deseo es enaltecer el ego.
“Se acabó la gran fase del modernismo, la que fue testigo
de los escándalos de la vanguardia. Hoy la vanguardia ha perdido su virtud
provocativa, ya no se produce tensión entre los artistas innovadores y el
público porque ya nadie defiende el orden y la tradición. La masa cultural ha
institucionalizado la rebelión modernista” (p. 105)
Esta institucionalización de la rebelión modernista se da más allá del ámbito artístico, el hedonismo, según el autor, se convierte a través del consumo de masas en el valor central de nuestra cultura. Y el punto de referencia más crucial, se convierte en el consumo. Este hedonismo antes era patrimonio de una minoría de artistas e intelectuales en su proceso creativo y crítico, pero se convirtió en el comportamiento de las mayorías, que, en vez de buscar sentido o una perspectiva crítica, buscaban bienes de consumo que les han obligado a creer que necesitan para afirmarse a sí mismos. Surge así, en el ámbito artístico, el arte pop.
LA CULTURA DE MASAS Y EL ARTE POPULAR
(POP ART)
Tras la Segunda Guerra Mundial se da el
auge del consumismo, como podemos ver en el documental de Adam Curtis, junto a
esta tendencia, se origina una tendencia llamada “arte pop”, directamente
relacionada con la cultura individualista, consumista y hedonista de la
posguerra. Así se da inicio a la posmodernidad. Rechazando la modernidad,
rechazando el expresionismo abstracto, rechazando el sentido y el inconsciente.
Se busca vaciar de sentido aquello antes considerado sagrado. Se celebra el
culto al individuo, el consumismo desmedido, la publicidad, la producción en
masa. El Pop Art busca llevar lo popular al ámbito artístico, los productos de supermercado,
los cómics, los anuncios, todos aquellos íconos de una sociedad de consumo,
podrían ser considerados arte bajo esta corriente. Los ideales de belleza
cambian, las ideologías cambian, ahora la belleza estaba en la repetición, en
lo mundano, en lo más vendido.
Las “Latas de
sopa Campbell” de Andy Warhol expresan la sociedad de consumo, la producción en
masa. Mientras que “El Beso” de Roy Lichtenstein puede ser visto como la
representación del hedonismo, ahora propiedad de la cultura de masas. Las latas
de sopa son 32 pinturas muy similares, latas de color rojo y blanco, como las
originales. El uso de un elemento común que cualquiera podría poseer para
convertirlo en arte, era, quizás, un intento por acercar el arte a las masas. No
obstante, lo que a mi parecer sucede es que el arte se trivializa, de todas
formas, parece ser que Warhol admira la cultura moderna, por eso la idea de
hacer arte con objetos cotidianos le habrá parecido atractiva. Asimismo, es una
expresión clara de la sociedad de consumo y la producción en masa, varias latas
muy similares con tan poca diferencia entre sí, puede ser un símbolo de los
individuos en el mar posmoderno. “El posmodernismo
aquí consagra el vacío y la repetición, crea un pseudoacontecimiento, se
alinea con los mecanismos publicitarios donde la afirmación enfática de la
marca basta para designar una realidad incomparable”. (p. 125)
En el caso de la pintura de Lichtenstein, esta parece estar cargada de ironía, al trasladar una imagen de un cómic al lienzo, presenta un retrato de la sociedad de consumo a través de una sátira de la sociedad occidental. Al retratar un beso, quizás también está haciendo alusión a los valores hedonistas presentes en la cultura de masas.
En resumen,
el arte moderno y posmoderno ha mostrado ser un reflejo de la cultura, un
reflejo de la sociedad de consumo cuyos valores hedonistas y carentes de
sentido terminaron por tomar protagonismo de una sociedad donde los estándares
de belleza, en mi opinión, carecen de sentido. Sigue siendo arte, en efecto,
puesto que representa la sociedad, es una expresión clara de la realidad. Sin
embargo, la realidad ha mostrado su extremo individualismo, cuyo narcisismo y
superficialidad nos muestra el vacío existente, como diría Lipovetsky, un vacío
de sentido que parece querer devorar todo aspecto de la vida, incluso el arte.
Documental de Adam Curtis:
https://www.youtube.com/watch?v=b9MLzxRGgN8



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